La tecnología crea nueva mentalidad y también otros nuevos comportamientos.

Publicado en por Esteban Rama Ramírez Vildoso

Es indudable que la masificación de las nuevas tecnologías provoca importantes cambios en la forma de comportamiento tanto de los individuos como de las organizaciones. Pero estos fenómenos no deberían evaluarse según patrones valóricos tradicionales, sino que con la apreciación del grado de conveniencia que los resultados tienen para la sociedad en su conjunto.

 

Conociendo de cerca a los miembros de dos extremos de la escala etaria, a los jóvenes adolescentes (nativos digitales) y a los adultos mayores (inmigrantes digitales), me queda claro que los jóvenes son más creativos, más ejecutivos y más sociables que sus mayores. De todas formas, leamos otras opiniones que existen acerca de los efectos de la tecnología en las personas.

 

Nuevas Formas de Ser y Hacer

 

La tecnología cambiará hábitos de lectura, de pensamiento y de la manera en que las personas se relacionan.

 

No es la primera vez que nos referimos al tema. Hace un tiempo, decíamos que profesionales y padres se quejaban de que los chicos tienen los ojos rojos por pasar muchas horas frente a la pantalla de la computadora y del televisor y no por leer libros.

 

Ahora, parece ya nadie va a tener argumentos para poder afirmar que eso es negativo. Según indican algunos científicos estadounidenses, debido a las nuevas tecnologías podríamos estar cambiando el modo de leer, aprender e interactuar.

 

Como cualquiera de estas cosas, no es una verdad absoluta pero tiene bases científicas. Veamos, Gary Small, psiquiatra de la Universidad de California en Los Angeles sostiene que “la exposición diaria a las tecnologías digitales (Internet y los smartphones) podría alterar el modo de funcionamiento del cerebro”.

 

Pero como no podía ser, no todo es tan lindo. La cuestión pasa por lo siguiente: de acuerdo a Small, cuando el cerebro pasa más tiempo abocado a tareas relacionadas con la tecnología y menos tiempo expuesto a otras personas, se aleja de las habilidades sociales como la de interpretar las expresiones faciales durante alguna conversación.

 

Insociables reales

 

De esta manera, los circuitos cerebrales involucrados en los contactos cara a cara se podrían debilitar. ¿Y qué consecuencias trae eso? Inhabilidad social, incapacidad de interpretar mensajes no verbales, aislamiento y menor interés en el aprendizaje tradicional en clase.

 

En esta nueva dinámica, los que se llevan la peor parte son los jóvenes. Small dice que los nativos digitales que han estado inmersos en el mundo digital desde su infancia, deben recibir ayuda para no llegar a las situaciones descritas más arriba.

 

Sin embargo, aclara que también es un ida y vuelta. Que los mayores ayuden a los nativos digitales pero que éstos a su vez, ayuden a los inmigrantes digitales a mejorar sus habilidades tecnológicas.

 

Autor del libro "iCerebro: sobreviviendo la alteración tecnológica de la mente moderna", Small se sincera al expresar que no tiene evidencias indiscutibles de que la tecnología digital esté cambiando la conformación del circuito cerebral.

 

Y si bien algunos piensan que su hipótesis "es muy interesante y desde luego estimulante" aunque difícil de demostrar, tal como opinó la neuróloga Tracey Shors de la Universidad Rutgers; otros son apáticos. Por ejemplo, Robert Kurzban, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, dijo que “los científicos todavía tienen mucho que aprender acerca de cómo las experiencias personales afectan el modo en que el cerebro está configurado para lidiar con la interacción social”.

 

Lectura veloz

 

Por otro lado, Maryanne Wolf de la Universidad Tufts, autora de "Proust y el calamar: la historia y la ciencia del cerebro lector", dispara que “la vida en la era del buscador Google incluso podría cambiar el modo de leer”.

 

“Normalmente, cuando un niño aprende a leer, el cerebro abre senderos que permiten gradualmente una mayor comprensión y capacidad de análisis más sofisticada”, dice Wolf, a lo que denomina "lectura profunda". Y agrega que esto lleva tiempo, “aun cuando se trate de una fracción de segundo, y el mundo interconectado de hoy es todo velocidad, recolección instantánea de numerosa información superficial”.

 

Y si los chicos cada vez leen más en línea, ¿sus cerebros responderán alejándose de las pautas de lectura normal que conducen a otra más profunda pero que a la vez requieren más tiempo y, así, perjudicarán sus habilidades para reflexionar sobre lo que han leído?”, se pregunta -con razón- Wolf. 

 

Habilidosos en el trabajo

 

A esta altura, todo indicaría que estos cambios son lo peor que nos podría pasar o casi, sobre todo si somos pesimistas. No obstante, también hay cosas buenas.

 

Según un estudio dirigido por Mizuko Ito, de la Universidad de California en Irvine, al intercomunicarse con amistades a través mensajes de texto, por ejemplo, los adolescentes aprenden habilidades valiosas que necesitarán para trabajar y comunicarse en la era digital.

 

Mizuko Ito indicó algunas: temas como la privacidad en línea y lo que resulta adecuado o no para comunicar por internet.

 

Lejos de terminarse, el debate recién se abre.

 

¿Se puede pasar mucho tiempo frente a la computadora y tener una vida social plena?, ¿leer mucho en línea implica dejar de hacerlo en forma offline o que se convierta en algo aburrido?, ¿leer rápido significa no hacerlo de manera profunda?, ¿vamos a ser sujetos más sociales en nuestras vidas online que en la real?, ¿tiene que verse como un planteo maniqueo que la tecnología transforme los hábitos de lectura, de pensamiento y de relacionamiento entre las personas?

 

                                                                                                                                                           Esteban Andrés

                                                                                                                                                              R a m a r  t

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