VELOCIDAD, CLARIDAD Y MÁRGENES DE LA ESCRITURA.

Publicado en por Esteban Rama Ramírez Vildoso

Los rasgos de la escritura reflejan de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.

Valorando la velocidad de la escritura de una persona se sabe cuál es la velocidad de sus procesos mentales así como la de asimilación y reacción ante los estímulos. Basta cronometrarlo.

ESCRITURA LENTA
Una escritura se considera lenta cuando no pasa de 100 letras por minuto. Generalmente el trazado de las letras en esos casos es algo torpe -a veces con retoques innecesarios-, parecida a la escritura de los niños o ancianos.
A nivel psicológico se suele estar ante una personalidad de reflejos más bien lentos cuyos procesos de asimilación y reacción ante los estímulos no tienen la agilidad deseable. Y precisamente porque son conscientes de su falta de rapidez a nivel psicológico suelen ser personas prudentes y trabajadoras que saben que tardan más de lo normal en resolver las cosas por lo que, para compensar, las hacen poniendo mucho empeño.
En el terreno patológico este tipo de escritura es corriente en los oligofrénicos.

ESCRITURA DE VELOCIDAD NORMAL
Hablamos de quienes escriben entre 100 y 130 letras por minuto. El trazado de la escritura suele ser en estos casos claro y correcto pero más cerca de la simplificación de trazos que del rebuscamiento o los retoques.
A nivel psicológico este tipo de velocidad suele darse en personas estables, equilibradas, con buena capacidad de asimilación y atención así como reflexivas.

ESCRITURA DE VELOCIDAD RÁPIDA
La tienen quienes escriben entre 130 y 200 letras por minuto. Su trazado suele tener las letras inclinadas y ser escrituras simplificadas con una clara sensación de movimiento.
Se trata de personas cuyos reflejos son muy rápidos y con alta velocidad de asimilación y reacción. Suelen ser personas extrovertidas, emprendedoras y muy creativas aunque a veces van demasiado deprisa, precipitación que puede jugar en su contra.
En casos extremos podemos encontrar velocidades de escritura por encima de las 200 letras por minuto, excesivamente rápida y típica de la que hacemos al tomar apuntes, donde la escritura es tan simplificada que llega a ser filiforme.
Ahora bien, en el caso de que esta escritura se haga habitualmente y no sólo al tomar apuntes en clase o en una conferencia estamos ante una persona excesivamente precipitada, con gran velocidad de asimilación y reacción, obviamente, pero poco eficaz en su trabajo por falta de concentración y planificación.

VISIÓN GLOBAL DEL TEXTO
Cuando se analiza un cuerpo de escritura lo primero que se hace es tener una visión global del texto. Y lo que antes suele percibirse es si el aspecto de conjunto es claro o confuso.
Pues bien, en la escritura de aspecto claro suele encontrarse equilibrio y armonía en el trazado, las letras se leen con claridad y ni los pies ni las crestas se rozan en ningún momento. Suele ser propia de personas positivas, equilibradas y ordenadas cuyos procesos psicológicos gozan de claridad y equilibrio.
En el caso de la escritura de aspecto confuso, en cambio, los pies y las crestas de las letras suelen chocar entre sí pudiendo aparecer también todo tipo de retoques, exageraciones, etc. En fin, todo aquello que resta claridad y simplificación a la escritura. La persona que así escribe suele carecer de orden y de claridad de ideas.

LOS MÁRGENES DE UN TEXTO
Tras la visión global hay que atender a los márgenes porque tienen también su simbolismo.
Así, el margen superior representa -simbólicamente- a la persona a la que nos estamos dirigiendo y, por tanto, si apenas existe denota falta de cortesía hacia ella o, en el mejor de los casos, exceso de familiaridad. En el caso de un margen superior normal (dejar un espacio en blanco del 10-15% del total de la página) estamos ante una persona cortés, correcta y equilibrada psicológicamente. Y si el margen superior es muy grande (del 15% al 25%) estamos ante una persona que muestra un claro respeto hacia el receptor de la carta. Aunque también puede ser muestra de introversión y falta de capacidad de comunicación. En cuanto al margen izquierdo, cuando es pequeño (10% del ancho de la página) suele tratarse de personas prudentes y ahorradoras, tendentes a la introversión, tímidas. Si es normal (un 10-15%) suele hablarnos de personas controladas, equilibradas. Y si es grande (entre el 15% y el 25%) es casi seguro que se trata de una personalidad extrovertida, sociable y generosa a quien gusta disfrutar de la vida; gastadora y a veces algo precipitada. Un amplio margen inferior (espacio en blanco al final del escrito) suele coincidir con personas generosas aunque a veces no saben aprovechar correctamente su tiempo. Si es normal (como un renglón en blanco al final de la página), nos refleja una personalidad equilibrada, controlada. Y en el caso de que no exista margen inferior nos encontramos frente a una de esas personas incapaces de interrumpir un tema o una actividad cuando la han empezado.
Respecto al margen derecho es importante recalcar que refleja el futuro, el porvenir y también a los demás, la sociedad. Cuando no existe refleja una personalidad que disfruta con el trato social y que normalmente es un poco irreflexiva. Y si el margen derecho es muy grande (20% del ancho de la página) estamos normalmente frente a una personalidad excesivamente temerosa del trato social, introvertida, pesimista y con falta de seguridad en sí misma.

LOS ESPACIOS EN BLANCO
Hay también una peculiaridad que aparece en ocasiones y llama la atención al primer golpe de vista. Me refiero a los espacios blancos de la página. Porque a veces pueden ser como "caminos" que atraviesan la página en sentido vertical mientras otras presentan forma de "bolsas". En cualquier caso, debe el lector saber que son siempre reflejo de un estado de angustia psicológica.

Para finalizar comentaré brevemente los casos de esas personas a las que parece faltarles papel y entrecruzan los textos en sentido horizontal y vertical tras terminar la hoja así como los que aprovechan los márgenes para seguir escribiendo a última hora. Pues bien, ambas situaciones suelen ser reflejo de una mala capacidad de organización, de un exceso de confianza y de cierta descortesía. Eso sí, suele tratarse en cambio de personas muy sociables y comunicativas.


Mª Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga y perito calígrafo

Etiquetado en Rama Tips!

Comentar este post